Niños de Paja

Los-niños-de-paja

Tengo un problema:

Tengo que reseñar Niños de paja de Bernardo Esquinca (Libro que contiene 8 cuentos y una novela corta-cuento largo) en un máximo de tres cuartillas, culpen de esto último a Gerardo Camacho.

Si este fuera un libro de otro autor, digamos Bukowski, la cosa sería más fácil, me limito a decir: “En estas historias el protagonista se empeda y se coje (o trata de cojerse) a medio Los Angeles” y ya con eso puedo quitarme de problemas con las tramas y me dedico a ver el fondo de las historias, que si es un machista, que si es la otra cara del Sueño Americano, que si bla-bla-bla.

Pero con Bernardo Esquinca la cosa se complica, porque es uno de esos escritores a los que se les ocurre inventar mamada y media, y entonces uno no puede generalizar y entonces la cosa se alarga y uno tiene que comprimir las tramas y entonces la reseña se vuelve una weva para el que la escribe (yo mero) y para el que la lee (tú mero).

Y pues entonces, la reseña no se lee, y tal vez el libro tampoco porque: weva.

Claro que un escritor habilidoso puede hacer una reseña que interese al lector, que trate al libro y al autor con el respeto que se merecen y nos de un comentario interesante sobre el libro e incluso el mundo, pero por desgracia esos escritores cobran, así que ni modo, se quedan conmigo (culpen a Gerardo Camacho).

Como decía antes, Bernardo Esquinca imagina mucho, y no sólo eso, también tiene mucha habilidad para encapsular sus imaginadas, esto da como resultado una Miscelánea de los Horrores, sólo miren lo que uno se encuentra en estas historias: Manicomios, insectos, niños malignos, dioses prehispánicos, brujas, profecías, investigadores privados, hospitales macabros, cultos yuppies, incesto, dos espantapájaros y un avión.

A pesar del caos, Esquinca no es un escritor estridente, es un escritor de horror, que sabe que antes de atormentar a sus personajes con monstruos, asesinos y espectros primero tiene que meter en su cabeza unos cuantos demonios internos, y aquí entra la constante en sus historias:

Casi todos sus personajes se reparten entre ser divorciados, o viudos o paga-fantas o calientes, es decir, hombres que sufren por una mujer, esa situación permite al au-
tor meterle un corazoncito a sus historias, corazoncito despeinado, desvelado y con aliento a café barato pero que late bien a final de cuentas, salvando así al libro de ser un mero desfile de excentricidades bien escritas.

En el caso de la historia principal, Los Niños de paja, tenemos al más cinematográfico de estos relatos, un revoltijo de un poco de todos los elementos de los otros cuentos el autor nos presenta una serie de imágenes que resultan bastante efectivas de manera individual, pero en conjunto no calan tan profundo, se engolosino con su propio talento, para decirlo en términos pamboleros: hizo varias fintas de más.

Aún así se deja disfrutar.

Hay que mencionar a los MVP ́s del libro, que son los cuentos La vida secreta de los insectos y La señora Ballard es la señora Ballard; ambas se plantean como misterios, y mientras el lector ingenuamente va juntando las pistas tratando de resolverlos, al final, las fuerzas que controlan esos universos los desacomodan para la burla final,ambas son a prueba de spoilers.

En corto, lean el libro, vale la pena el susto.

 

FICHA

Título: Los niños de paja

Autor: Esquinca, Bernardo

Lugar de edición: Oaxaca de Juárez

Editorial: Almadía (Mar Abierto)

Año de edición: 2008

ISBN: 9789709854503

 

Escrito por Don Chuck

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